Cuando era pequeño y tocaba irse de vacaciones en coche con la familia, no fallaba a la hora de colocarme detrás del asiento de mi padre, casi siempre con una videoconsola portátil en mano hasta que se le acabara la batería, ya que eran viajes largos. Solíamos ir al norte, zona que le apasiona a mi madre, como Asturias o Santander. Durante estos viajes eran mis padres quienes solían poner la música en el reproductor de discos, la mayoría piratas, aunque mi hermana y yo también teníamos alguno. Ella había desarrollado ya cierto gusto musical, mientras que a mí me gustaban los típicos entretenimientos infantiles, como Miliki.
El pasado domingo estuvimos haciendo limpieza en casa, cuando de un armario salieron una buena pila de estos discos. El Canto del Loco, Amaral, Supertramp, Los Pitufos Maquineros (me volvían loco) o los mejores éxitos de Queen. Estuve mirando, pero no aparecía el que andaba buscando y del que tratará este artículo. Ciertamente, no sé ni qué disco es exactamente, si uno original o un compilado de éxitos de Mike Oldfield. Lo que recuerdo es que contenía la ya mítica Tubular Bells (en la que mi padre hacía señas con el dedo de lado a lado al ritmo del teclado) y To France.
Si tuviese que elegir una sola canción que represente esos aburridos viajes, los de ir a no sé dónde (por aquel entonces era un crío y desconocía las distancias y el mapeado de la península Ibérica) con toda mi familia y diciendo adiós a los meses de escuela, sin duda sería esta última.

To France es la canción que abre el disco Discovery, lanzado por el artista solista en 1984. Si bien no soy un experto en este él, sí he escuchado un par de álbumes suyos de la época más progresiva, y he de admitir que probablemente nunca encontraré ninguna canción que me transmita más magia que To France.
Con un sonido mucho más pop y accesible (seguramente por eso les gustaba tanto a mis padres, quienes nunca se han interesado por el progresivo más allá de cuatro temitas justos), acompañado de la divina voz de Maggie Reilly, consigue crear lo que para mí es un himno de libertad. En gran parte por el particular ritmo de batería, con secuencias de tres notas de platillo, simulando en mi cabeza los pasos de un sereno galope. Que cada vez que la escuchara en su momento fuera estando en movimiento, viendo los paisajes pasar ante mis ojos cada vez que apartaba la vista de mi videoconsola tendrá algo que ver también, imagino. En mi cabeza, To France significa viaje.
Hace no muchos años y con un sentido musical ya mucho más formado, no recuerdo dónde, la volví a escuchar. Como mis padres ni siquiera saben cómo se llama, tuve que acudir a Internet. Tras una búsqueda no muy extensa, pude encontrar la joya que durante tanto tiempo me había acompañado en la infancia (sí, eran los mismos discos en bucle una y otra vez, año tras año). De ahí que quisiese saber de qué hablaba la canción para ver si cuadraba con lo que a mí me hacía sentir de pequeño y, por qué negarlo, aún de mayor gracias a la tan querida nostalgia.

Si nos atenemos a lo que dice la letra, ésta habla de una persona que abandona su país (deducimos que las Islas Británicas) y se adentra en el mar con el objetivo de llegar a Francia, lo cual no llega a conseguir. Se menciona constantemente que la persona que huye es una reina llamada Mary. Aquí es donde el entendimiento popular da por hecho que la persona de la que habla la canción es Maria I de Escocia, pues coincidiría con su historia real. Historia que es digna de ser contada.
Maria, a quien me referiré por su nombre original Mary, nacida el 8 de febrero de 1542, fue la única hija de Jacobo V, quien a los seis años fallecería, convirtiendo a su hija en sucesora a la corona escocesa. Durante la regencia, fue criada en Francia junto a su madre, tierra de dónde ella provenía. En 1558 se unió a Francisco II de Francia, rey un año más tarde y muerto al posterior. En 1561, Mary vuelve a Escocia y se casa con su primo Enrique Estuardo I (salta la sorpresa), con quien tendría a Jacobo VI.
En 1567 Enrique Estuardo es encontrado muerto. El sospechoso de dicho asesinato es James Hepburn, quien meses más tarde se casaría con Mary. Tras una sublevación, Mary es obligada a abdicar de la corona y abandona Escocia para refugiarse en Inglaterra, bajo la protección de su prima y reina Isabel I, no sin antes reclamar el trono inglés. Tomándolo como traición, Isabel encierra a Mary durante 18 largos años para posteriormente decapitarla por conspirar contra la corona.
Sabiendo esto, la canción supuestamente (Mike Oldfield nunca ha aclarado si esta teoría es cierta) hablaría del sueño de Mary de escapar de prisión y regresar a Francia, solo para dejar claro en el estribillo, el cual se repite numerosas veces, de que ese día nunca llegaría.

Tomando este sentido de la canción como el más “canónico”, ya en su día corría el rumor de que Oldfield estaba utilizando esta leyenda como mensaje subliminal para hacer referencia un tema que no tenía nada que ver. Según dicen, le estaba mandando un mensaje a la selección de futbol de Inglaterra.
Discovery se lanzó en 1984, fecha en la que se celebró la séptima edición de la Eurocopa, disputada en Francia. Los partidos clasificatorios tomaron los dos años anteriores, por lo que coincidiría con la fase de escritura y grabación de las canciones del álbum. Para llegar a disputar la Eurocopa, Inglaterra debía salir como primera clasificada de un grupo que complementaría Dinamarca, Grecia, Hungría y Luxemburgo.
Dirigidos por Sir Bobby Robson y tras caer en segunda fase en el Mundial del 82, comenzaron los partidos clasificatorios enfrentándose a Dinamarca, equipo que acabaría siendo el rival directo por el liderato. Después de que el partido acabara en empate, Inglaterra fue ganando a cada uno de los demás contrincantes, incluyendo un abultado 9-0 a Luxemburgo. No obstante, un empate contra Grecia hizo saltar las alarmas, hasta que Dinamarca perdió contra Hungría, lo que daba vida al cuadro inglés. Inglaterra necesitaba ganar a Dinamarca en casa para asegurarse el primer puesto.

La leyenda del gafe inglés volvería a aparecer, pues perdieron en casa el 21 de septiembre de 1983, con resultado de un gol a favor de Dinamarca gracias a un penalti convertido por Allan Simonsen, ganador del Balón de Oro seis años atrás. Dinamarca se permitiría perder uno de los dos partidos a posteriori, ya que Inglaterra empató jornadas antes con Grecia, lo que les dejaba matemáticamente fuera de la Eurocopa de Francia de 1984.
De esta forma y según el mito, Mike Oldfield dejaba reflejado que el seleccionado inglés nunca llegaría a tierras francesas para disputar el torneo, sumando una decepción más al historial de un país que no lograba materializar ningún trofeo desde el mítico Mundial del 66, disputado en propio suelo inglés.
«Don’t you know you’re
Never going to get to France.
Mary, Queen of Chance, will they find you?
Never going to get to France.
Could a new romance ever bind you?»

Justo en estos instantes y 40 años exactos después del fracaso, Inglaterra disputa la semifinal de la Eurocopa 2024 contra Países Bajos. En la final le espera España, mi país, quien por casualidades de la vida acabó siendo el subcampeón de la Eurocopa de Francia 1984. Sea como fuere, Inglaterra ya llegó a Alemania hace casi un mes y está a un paso de poder volver a disputar un partido por el título más importante del viejo continente.
Desde aquí pido dos deseos: que se clasifique quien sea mientras pierda contra España en la final, y que si por algún cruce del destino algún día soy padre, mi hijo o hija encuentre una canción como para mí fue To France, con la que se acuerden los días en los que, de niño, lo único que importaba era llegar al verano. Subirse al coche, escuchar las canciones que me gustaban, también las que no y crear un recuerdo que décadas más tarde serviría para descubrir que el significado de una canción no solo pertenece al artista que la escribe, sino al público que la interpreta y la sigue manteniendo con vida.
Cuando llegue el momento de salir de viaje con mi familia, desgraciadamente, seré yo el que esté al volante. Sin embargo, gracias a eso tendré la poder de hacer que suene To France. Ya dependerá del que esté detrás mío de crear su propio imaginario personal. No será porque no lo habré intentado, Mike.